Tomás Martín, español jubilado de 69 años, ahora puede disfrutar de las conversaciones con su familia y amigos de nuevo, gracias a sus dos audífonos digitales. Volver a oír es lo mejor que le ha podido pasar, comenta Tomás.
Tomás padece presbiacusia, es decir, pérdida de audición producida por el envejecimiento. Poco a poco se encontró encerrado en sí mismo, triste y deprimido.
Afortunadamente, los dos nuevos audífonos digitales que lleva usando desde hace un año, no sólo le han dado la oportunidad de oír de nuevo, sino que le han ayudado a recuperar su vida social y su autoestima.
“Debo admitir que aunque me llevó un tiempo ceder para hacer algo respecto a mi pérdida de audición, ahora no podría vivir sin mis audífonos. Los llevo todos los días, desde que me levanto hasta que me acuesto.”
Es difícil darse cuenta
Tomás Martín vive en el Casar de Escalona, un pueblo de la provincia de Toledo, España. Es padre de 7 hijos y abuelo de tres nietas. Trabajó toda su vida como tractorista. Hoy en día, está jubilado.
Su pérdida de audición empezó ya avanzados los sesenta, probablemente antes. Ni él mismo ni su familia se dieron cuenta durante algunos años, hasta que la situación se hizo obvia. Dejó de ir al hogar del jubilado donde se reunía con los amigos.
“Era muy estresante porque no podía entender nada. No hablaba, sólo me sentaba y sonreía”, dice Tomás y añade, “incluso mis amigos se metían conmigo porque decían que no participaba en nada”.
En casa, la situación era prácticamente la misma. Su familia se dio cuenta de que estaba decaído y se había encerrado en sí mismo. Con una familia tan numerosa, cada vez que había reunión familiar Tomás se sentía frustrado.
“Se sentaba en un rincón de la mesa sin decir nada, estaba como distraído”, cuenta Plácida, su mujer.
De hecho, fue precisamente su familia la que se dio cuenta de que su comportamiento distraído se debía a su pérdida de audición. Además, Tomás empezó a tener problemas de memoria y desorientación. Su familia le empujó a ir al neurólogo. El doctor le dijo que los problemas de memoria y desorientación podían aliviarse con el uso de audífonos, y le recomendó que acudiera al otorrinolaringólogo.
“Una vez más, mi familia me presionó para que visitara al especialista”, cuenta Tomás. El médico le diagnóstico pérdida de audición relacionada con el envejecimiento del 50 por ciento en ambos oídos. El tratamiento fue audífonos para los dos oídos.
Tras el estruendo volvieron los sonidos
Sin llevar apenas un año usando audífonos, la calidad de vida de Tomás Martín ha mejorado enormemente.
“Lo mejor de usar audífonos es simplemente poder oír de nuevo. Ahora no me siento en un rincón, sonriendo a cosas que no entiendo, o diciendo que ‘sí’ a todo porque no sé lo que me están preguntando”, explica Tomás.
Contrario a la experiencia de la mayoría de la gente, Tomás no tuvo muchos problemas para adaptarse a los nuevos sonidos de los audífonos. De hecho, le costó sólo unos segundos. Salió del audioprotesista situado en una céntrica calle con mucho tráfico, durante unos segundos le sobrecogió el estruendoso sonido de pitidos y chirridos que producían sus audífonos y el ruido del exterior. Pensó que no podría soportarlo, pero de repente, al cruzar la calle, todos los ruidos se acoplaron de una vez, y empezó a oír de nuevo.
“No todo fue tan sencillo”, dice Tomás.
“Aunque me acostumbré a los nuevos sonidos fácilmente, he estado sufriendo infecciones de oído periódicamente. Tuve incluso que quitarme los audífonos durante un tiempo”, comenta Tomás.
Esta situación le enfadó mucho ya que sin los audífonos no podía oír. “Pensé que no iba a ser capaz de oír otra vez. Pensé incluso que haber obtenido los audífonos había empeorado mi situación en vez de resolverla”, explica Tomás.
Sin embargo, tras varias visitas al especialista y los tratamientos adecuados la situación mejoró.
A pesar de los problemas de ir acostumbrándose a vivir con audífonos, Tomás piensa que hay más ventajas que desventajas. Los ajustes, arreglos y visitas periódicas al médico son parte necesaria del proceso.
“La única desventaja que realmente veo, es que el precio de los audífonos es aún demasiado alto”, dice Tomás sonriendo.
Parezco más joven
La gente de su pueblo que no sabe que utilizaba audífonos está impresionada del extraordinario cambio de Tomás. Le dicen: “¿Qué te has hecho, Tomás? Pareces más joven”.
Gracias a sus audífonos, Tomás ha vuelto al hogar del jubilado, parece más joven y despierto. Vive feliz en su pueblo, disfrutando de su familia y amigos porque ahora puede oír y relacionarse sin parecer despistado.
Sus aficiones son las mismas de siempre pero ahora puede disfrutarlas plenamente. La caza, ver el fútbol y los toros, y viajar son algunas de sus pasiones. A Tomás siempre le ha gustado mucho viajar, ha estado en casi todos los puntos de España, y recientemente, a sus 69 años, ha realizado el viaje más exótico y lejano. Él y su familia han estado en Perú para la boda de su hijo, y ha podido disfrutar la experiencia con sus cinco sentidos.
Fuente: Agencias |