BUENOS CONSEJOS PARA LOS EXÁMENES ORALES

23 de mayo de 2005:

Tienes mariposas en el estómago y te sudan las manos. Tus nervios están a flor de piel cuando vas a un examen oral.

Entre las personas con pérdida de audición el nerviosismo no sólo se debe al miedo de no saber contestar correctamente, sino también, al miedo de no poder oír o entender lo que los examinadores dicen.

Algunos de los problemas, por no decir todos, que experimentan los estudiantes discapacitados auditivos en el aula de exámenes son evitables.

Hear-it ha recopilado algunos consejos citados en Hørelsen, revista sobre la audición, publicada por la Asociación para Personas con Discapacidad Auditiva de Dinamarca.

Habla con tu profesor por adelantado para planear el examen. Explícale que para ti es muy importante colocarte de forma que la luz ilumine su cara. Si hay examinador externo, pídele que le informe de tu discapacidad auditiva.
Entérate si en el examen los textos los lee el profesor o los reproduce un casete. Si los lee el profesor tienes la posibilidad de fijarte en el movimiento de los labios mientras escuchas.
Pregunta por adelantado si pueden darte una hora extra de preparación antes de la hora prevista para el examen, cuando el examen consista en escuchar cintas o ver videos. Esto te permitirá rebobinar y asegurarte que lo has escuchado todo correctamente.
Asegúrate de que tus audífonos funcionan y lleva siempre pilas de repuesto al aula de exámenes.
Un transcriptor en tiempo real que transcriba lo que dicen los examinadores puede ser adecuado si tienes una discapacidad auditiva severa.


Como regla general, es una excelente idea enterarse si existen normas específicas o convenios para estudiantes discapacitados auditivos en tu escuela. Si tienes necesidades especiales puede que sea necesario solicitar una excepción a las normas generales antes de los exámenes.

Fuente: Hørelsen, nr. 4 de abril de 2004


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