LOS AUDÍFONOS ESTIMULAN LA ACTIVIDAD CEREBRAL


26 de mayo de 2005, Alemania:

Un audífono sirve para algo más que para poder oír. Sirve también para que el cerebro recuerde los sonidos que no se pueden oír sin los audífonos.

La mayoría de las veces, la pérdida de audición aparece sin avisar. De repente un día, uno se da cuenta que ya no escucha el tic-tac del reloj o el cantar de los pájaros.

Suele pasar una media de 10 años para que la persona con pérdida de audición haga finalmente algo al respecto. Muchas personas simplemente esperan que el problema auditivo desparezca. Esto raramente ocurre.

La pérdida de audición sin tratar afecta a la calidad de vida, pero también afecta a la capacidad del cerebro de recordar los sonidos cotidianos, ya que los canales auditivos ya no funcionan con eficacia.

Cuando los nervios auditivos pierden su función y ya no conducen las señales sonoras al cerebro, el cerebro “olvida” con el tiempo los sonidos y parece incapaz de comprenderlos.

El centro auditivo del cerebro almacena los sonidos y los ruidos durante unos tres años, una vez que comienza la pérdida de audición. Sin embargo, a los siete años la memoria se hace cada vez más débil.

Por tanto, es importante realizarse una prueba de audición y ajustarse los audífonos cuando se nota que se está perdiendo audición. Una vez que se coloca un audífono, se reanuda el proceso auditivo proporcionando las señales al cerebro.

Si el ajuste de los audífonos se retrasa demasiado, puede que ni siquiera el audífono sea capaz de transformar las señales sonoras que se reciben en información comprensible para el cerebro. Esto significa que el cerebro ya no reconoce los sonidos y ruidos cotidianos, como por ejemplo, el ronroneo de la nevera o del ordenador. El cerebro debe aprender a oír todo de nuevo.

Si tiene alguna duda respecto a su capacidad auditiva, debería acudir al médico y realizarse una prueba de audición.

Fuente: Foum Besser Hören, 2002


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