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El
pasado 30 de octubre, Oticon inauguró su nuevo domicilio
en Dinamarca. Después de muchos años de éxito
de ventas, la cantidad de empleados ha incrementado considerablemente,
por lo que las oficinas en Hellerup se habían quedado muy
apretadas. Ahora, Oticon ocupa un edificio hipermoderno y altamente
tecnológico.
El presidente del grupo, Niels Jacobsen, comenta acerca del traslado:
"Consideramos que esta casa es la mejor máquina de
innovación para el desarrollo de nuevos audífonos.
Todo el proceso de desarrollo se centra en trabajos con proyectos
flexibles, lo que significa que en nuestra empresa no se dan las
tradicionales relaciones profesionales.
Lo que crea el éxito en innovación es la transparencia.
Aquí el acceso a toda la información es fácil
y posible. La transparencia promueve el respeto y la cooperación
entre los empleados".
La nueva sede de Oticon se sitúa en un edificio de 22.000
m2, en Kongebakken, por lo que se dispone de cuatro veces más
que en las antiguas oficinas. Además, existe la posibilidad
en el futuro de construir dos edificios más en la misma
parcela. |

Imponente aspecto del exterior de la nueva
sede de Oticon

Vista interior de las instalaciones
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La
cápsula del tiempo
La nueva sede de Kongebakken alberga, entre otras piezas museísticas
de Oticon, la famosa “Cápsula del Tiempo”, uno de los más
preciados iconos del grupo William Demant. Esta pieza fue un “invento”
del anterior presidente del grupo, Lars Kolind, quien, en diciembre
de 1991, introdujo en un tubo hueco de cobre diferentes artefactos
que, en aquel momento, constituían el mayor avance de la
tecnología danesa en diferentes campos. Kolind colocó
en el tubo, entre otras piezas, un “bolígrafojeringuilla”
para administrar insulina; un cable de fibra óptica; un
control remoto para audio, vídeo y televisión, y
el más sofisticado audífono del momento, un MultiFocus.
La cápsula fué sellada en presencia del entonces
Primer Ministro danés, Poul Schlüter, con una inscripción
grabada:
“No abrir antes del 12 de diciembre de 2091”. Si la idea de Lars
Kolind era provocar el asombro de las futuras generaciones ante
la rapidez con que envejece la tecnología, no cabe duda
de que logrará su propósito: Sólo han pasado
catorce años desde aquel momento y ya podemos saber, con
certeza, que la “cápsula del tiempo” alberga en su interior
auténticos “cacharros”.
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Detalle
de la “cápsula del tiempo” |