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CARLOS MICHAUD, AVENTURERO SORDO
Es
una persona sorda con una inmensa fuerza de voluntad. Esto le ha permitido
cumplir sus mayores deseos y sentirse satisfecho de su vida.
Carlos Michaud
es un claro ejemplo de que nada es imposible cuando la voluntad se empeña.
Sordo desde los tres años, nada le ha impedido cumplir su sueño
de aventuras. Fue esa pasión y las mariposas las que le llevaron
a emprender su primera expedición a la selva del Amazonas en Brasil.
De esta primera experiencia, recuerda la satisfacción por la buena
relación con los indios, a pesar de su sordera. Esta primera aventura
le sirvió de experiencia y años más tarde tuvo la
oportunidad de viajar a Papúa Nueva Guinea para conocer otras culturas.
Lo
que más me impresionó fue conocer a los Papúes. Fue
como retroceder 20.000 años. Ver como siguen usando hachas fabricadas
con un palo y una piedra y así todos sus utensilios. Luego al regresar
a Suiza o a España noté un cambio radical. Aquí tenemos
ordenadores, televisores, internet... es cuando uno se da cuenta de que
ellos apenas han evolucionado en el tiempo.
Cuarenta años más tarde, desde su primera aventura,Michaud
realizó tres viajes más a Nueva Guinea. En su primera expedición
le acompañó su mujer, Palmira. De esta manera quisieron
celebrar los 30 años de su
matrimonio. En una de las tribus conoció a un sordo con el que
pudo comunicarse muy bien, tan bien, que Michaud le recuerda con mucho
afecto.
Allí
conocí a un sordo que me enriqueció mucho como persona.
Era como si fuéramos hermanos. Nos pasábamos todo el día
charlando, nos cogimos mucho cariño. Cuando me volví, la
despedida fue muy emotiva, el lloró mucho y estaba muy triste.
Este sordo
singular nació en Brasil, país de origen de su madre, aunque,
más tarde su familia se trasladó a Suiza donde estudió
en un colegio para sordos. Es decorador y ceramista y trabajó en
artes gráficas. Desde muy niño le apasionaron las historias
de exploradores, la etnología, estudio de los pueblos y las tribus,
sus usos y costumbres. Es un conocido y respetado coleccionista de mariposas
de las que posee, en la actualidad, más de 3.000, entre ellas especies
muy difíciles de conseguir.
Confiesa
que nunca está ocioso, da conferencias, ha escrito dos libros en
los que cuenta sus viajes, traducidos a varios idiomas, en los que, tanto
las ilustraciones como las fotografías son suyas. Carlos Michaud
dice que, cuando se es sordo, es cierto que no se puede oír, pero
todo lo demás se puede hacer, e incluso más.
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GRUPO DE ALUMNOS SORDOS DE LA UNIVERSIDAD DE GALLAUDET
La
localidad madrileña de Aranjuez ha sido la sede del curso de verano
que organizan conjuntamente la Universidad americana, Gallaudet y la Universidad
Complutense. Durante más de dos meses los sordos Universitarios,
han podido aprender lengua de signos española, además de
conocer nuestra cultura y costumbres.
El día
ha comenzado temprano para estos jóvenes. Todos son estudiantes
de la Universidad norteamericana Gallaudet, la única en el mundo
para alumnos sordos. Ahora están en España, en la localidad
madrileña de Aranjuez, aprendiendo lengua de signos española.
Llevan ya cerca de un mes en nuestro país y, el que más
el que menos, sabe desenvolverse en signos castellanos. Pero el curso
ha llegado a su fin y es hora de demostrar lo que han aprendido. Están
nerviosos, por lo que José Luis, el profesor, intenta tranquilizarlos
antes de empezar el exámen. En el fondo todos saben que pasarán
con éxito la prueba. Como Jess, que estudia trabajo social en Estados
Unidos y que valora de manera muy positiva los días que ha pasado
en nuestro país.
En
el mes que llevamos aquí aprendiendo lengua de signos lo que más
me ha gustado ha sido la linguística de la lengua de signos, porque
en Estados Unidos es diferente a la de aquí, y las comparo. A mí
lo que me gusta es aprender sobre las lenguas de signos de todas las partes
del mundo.
En el descanso
entre prueba y prueba lo mejor es relajarse con una buena charla. Los
alumnos norteamericanos se han adaptado con rapidez a las costumbres españolas.
Porque este programa, como nos comenta Linda, de la Universidad Gallaudet,
lo que quiere es ir más allá del aprendizaje de la lengua
de signos española y enseñar a convivir en distintas culturas
y tradiciones.
Yo
creo que si, lo que han aprendido en la clase, si vale mucho, pero creo
que lo mejor era conocer otros sordos españoles, y para tener la
capacidad de hablar con ellos, porque si pueden hablar sin saber LSE,
pero ayuda muchísimo porque ya pueden tener una conversación
más avanzada y más, bueno, con más detalles y todo,
pueden entenderse mejor ya porque tienen la capacidad de comunicar mejor.
Yo puedo ver en las caras que los estudiantes se han divertido muchísimo
con el mundo de los españoles aquí, sordos aquí.
Claro, y con los españoles totalmente, no solamente con los sordos,
pero claro, con los sordos tienen más, como diría, se entienden
mejor.
Al acabar
el curso cada uno de estos alumnos habrá asistido a 40 horas de
lenguaje de signos y a 40 horas de arte dramático. El teatro se
ha convertido en un medio divertido y diferente de aprender esta lengua.
Para Imán, que estudia linguística en Estados Unidos, conocerla
le abre más posibilidades en un futuro trabajo.
Estudiar
la lengua de signos es importante porque yo en Estados Unidos estoy estudiando
linguística de la lengua de signos americana. Entonces ahora me
parece muy interesante aprender la lengua de signos española para
para poder comparar las dos lenguas, y me servirá de mucho para
mi trabajo en el futuro.
La obra que
representan es una adaptación libre del Cantar del Mio Cid. Aquí
todos son protagonistas y los papeles principales se reparten entre todos.
La representación ante el público es el punto final del
curso. Una experiencia que ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto
de la Universidad Complutense de Madrid, el Centro de Estudios Superiores
Felipe II de Aranjuez y la Universidad Gallaudet, de Estados Unidos. Seguro
que el próximo año otros jóvenes ocuparán
su lugar. Ahora, ellos vuelven a casa sabiendo español y lo mejor,
con nuevos amigos.
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