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CASA RURAL: “MOLINO DE LA FERRERIA”.
Cada
semana, Jesús Fernández Cotero realiza este programa informativo
de “En Otras Palabras”, pero pintar es una de sus grandes
aficiones. Sus cuadros están inspirados en las tierras de Segovia,
en las que pasa gran parte de su tiempo libre. Ahora cuelga parte de su
obra en un antiguo molino que se ha rehabilitado y convertido, en hotel
rural.
A sólo
120 kilómetros de Madrid, al este de la provincia de Segovia, se
encuentra un lugar donde perderse y disfrutar de la naturaleza. Rodeado
de bosques y a orillas de un río, este antiguo molino harinero,
totalmente rehabilitado, ofrece posada a todo viajero que quiera acercarse.
El Molino de la Ferrería es uno de los diez mil hoteles y casas
rurales que se reparten por todo el país, y un buen ejemplo de
lo que es y lo que significa el turismo rural. Mónica y Alex llegaron
a este lugar hace ya 10 años. El molino estaba en ruinas y había
mucho por hacer, pero su firme decisión de dejar la gran ciudad
para vivir en el campo, les hizo embarcarse en esta aventura. Casi 4 años
tardaron en rehabilitar el edificio respetando, en la medida de lo posible,
el original. Ya llevan 7 años atendiendo con esmero a los huéspedes
que, como nos comenta Mónica, proceden de distintos lugares de
España.
Tenemos
distintos tipos, dependiendo de las temporadas del año. En invierno,
otoño-invierno es más gente de la gran ciudad, de Madrid,
que viene buscando el descanso, la tranquilidad y el paisaje en fin de
semana. Y luego, durante el resto del año, pues vienen gente de,
en verano, gente que vive en la costa, busca el interior para el verano.
Y luego, durante todo el año hacemos actividades, reuniones de
empresa, bueno todo tipo de eventos en temporada de verano-primavera.
Una de las
alternativas que ofrece este Molino de la Ferrería es servir de
sala de exposiciones para autores todavía no muy conocidos. Ahora
exponen los cuadros de Jesús Fernández-Cotero. Pintor desde
muy joven, Jesús llegó a estas tierras segovianas hace algo
más de 30 años, atraído por su naturaleza. Paisajes
que luego plasma en sus cuadros pero sin artificios, sin obstáculos.
Y son los colores de esta tierra y sobre todo su luz, los que atrapan
y definen su pintura.
Los
pueblos son diminutos, son del color del suelo, o sea, pueblos que son
de pizarra, es pizarra auténtica, los que son rojos, habéis
visto el molino, esa piedra roja es de aquí, que es un rojo especial.
Entonces aquí los verdes y los rojos son los dos colores que dominan
por todos los lados, la luz es amarilla, la luz de Castilla de esta zona
es amarilla, entonces eso se traduce luego en los cuadros.
Sus cuadros
no siempre son paisaje rurales. Jesús también pinta la gran
ciudad, bodegones, o gestos y expresiones de la gente. Pero su pintura
siempre es sentimiento, pues no concibe la vida sin pintar y sin disfrutar
estas tierras en las que siempre es feliz.
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FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA Y DANZA DE GRANADA.
Desde
el año 1883 tiene lugar en Granada el Festival Internacional de
Música y Danza. Cada año en este escenario se dan cita los
mejores grupos. En esta edición se presentó un grupo de
danza de sordos llegados de India. El coreógrafo y director del
grupo Astad Deboo, ha creado un método de baile que se ha extendido
por el mundo entero. Está dirigido a personas discapacitadas.
El coreógrafo
Astad Deboo elegió la ciudad de la Alhambra para mostrar por primera
vez en Europa su trabajo, con la obra titulada “Contraposition”.
Sus ocho bailarinas son sordas, pero se mueven en perfecta sintonía,
al ritmo que marca la música. Todas ellas conocen las danzas clásicas
hindúes. El maestro divide sus pasos de baile en ocho movimiento,
base de su coreografia para llevar el ritmo en la cabez, y así,
del silencio nace el lenguaje de la danza surge del silencio. Él
mismo nos lo cuenta.
No
hay un mensaje en particular, trabajo con un grupo y no pienso que son
sordos. Si podría haber un mensaje, a pesar de ser sordos pueden
bailar pero con mucho trabajo y disciplina.
Tambien Deboo
mostró en Granada su arte bailando en solitario. La danza de un
hombre maduro, que domina una técnica milenaria que enseña
a sus seguidores, como nos explica.
He
hecho una coreografia con signos de personas sordas en combinación
con gestos de danzas clásicas hindúes. En este espectáculo
que he presentado en el Festival, mi coreografia se ha basado en emociones.
Las danzas clásicas hindués tienen nueve emociones y en
cada danza se expresa un emoción diferente.
El bailarín
indio creó en 2002 una Fundación de Danza para la integración
de discapacitados en el mundo de las artes escénicas. Por eso,
en Granada impartió tambien un taller en un Colegio de Sordos de
la ciudad. Según el coreógrafo, las personas discapacitadas
tienen talento y sólo necesitan un guía para expresarlo.
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