INVIDENTES Y SATÉLITE

El prototipo de un sistema de navegación por satélite para invidentes acaba de ser demostrado con éxito en Madrid. Este vidente ciego parece bastante seguro de su trayectoria. Y es que por los auriculares que lleva puestos, recibe información sobre cómo llegar a su destino: "Tuerza a la derecha, continúe recto...". Gracias a un teléfono móvil combinado con un receptor de posición y un sistema de voz artificial, este peatón puede recorrer tranquilamente la ciudad mientras es guiado por satélites. Este sistema está basado en EGNOS, un proyecto conjunto de la Agencia Espacial Europea y la Comisión Europea. Este consiste en una red de unas 40 estaciones de tierra distribuidas por Europa, diseñadas para registrar, ajustar y mejorar los datos del sistema estadounidense GPS. Las señales modificadas son reenviadas por satélites a los receptores de los usuarios del sistema, que ha sido diseñado, teniendo en cuenta las indicaciones de
la Organización Nacional de los Ciegos de España, ONCE.

La funcionalidad de navegación virtual es uno de los valores añadidos más importantes que esta tecnología puede dar a una persona ciega cuando tiene que hacer un recorrido que no conoce, en poder conocer o hacer ese recorrido de forma virtual, antes de tener que enfrentarse a la realidad ayuda muchísimo a una persona ciega.

Los usuarios pueden recibir la información por internet, gracias a un programa que mejora la recepción entorpecida a veces por la presencia de edificios.

Rubén Domínguez piensa que será de gran utilidad.

Pienso que puede ser un sistema bueno y complementario a la ayuda de un perro o un bastón para encontrar distintas cosas que si no, tendrías que ir preguntando por la calle, encontrando a personas.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


CIRCO ESCUELA “FANTASÍA

De pronto, al salir de una curva en una carretera que va a Granada, se ve algo que parece surgido de un cuento: es el Circo-Escuela "Fantasía", el primer centro de vacaciones dirigido a jóvenes con alguna discapacidad y a niños y adultos que no padecen ninguna. Está a 30 minutos de Málaga capital, en un lugar privilegiado de la Alta Axarquía. Solo la construcción del centro ya daba la idea de que se trataba de un lugar distinto. Se escuchaba música, circulaban payasitos, equilibristas, músicos... y de pronto, de este circo de fábula, una banda muy divertida nos invitó a ver su función.

Todos, absolutamente todos, actuaron, y recibieron calurosísimos aplausos, incluido el maestro de ceremonias y creador de este lugar mágico, Gregorio Sánchez, que nos explica la razón de la existencia de este lugar.

Bueno, pues yo tengo un niño con Síndrome de Down, con 22 años, se llama Abraham, y llegó un momento en que ya no podía asistir a los campamentos de niños normales. Nosotros, mi familia y yo, pensamos en convertir todo esto en una especie de campamento feliz para niños que siguen siendo niños... y aunque tengan una edad más avanzada, 20, 30, 40 años, siguen necesitando un espacio vacacional y un sitio donde donde puedan pasar sus vacaciones, para que puedan descansar ellos y para que sus padres también descansen y se queden unos días relajados con los niños cuidados.

Antes de la función, paseamos por el campamento y pudimos comprobar que todas sus instalaciones están adaptadas para minusválidos. También vimos que en él había una enorme actividad. Mientras unos hacían sus tareas, otros se vestían para la función o pasaban por la sala de maquillaje donde Georgi, un chico búlgaro que está en España estudiando español y aquí también como monitor, les pintaba unas estupendas caras. También se aprende la magia de la convivencia con niños que tienen distintas discapacidades. Sino que se lo digan a Pablo, un simpático chaval, que vino al campamento para cuidar a su hermano David y de paso aprender a conocerlo mejor.

Pues, con mi hermano David me llevo muy bien y todo eso, pero me cuesta, porque cuando voy con mis amigos y todo es como si fuera una carga para mí. Y, bueno, ayudo a mis padres y eso porque me veo como si tuviera que cuidarlo. Luego también, mi hermano sobre todo, se llevan mucho mejor, yo soy el que peorcillo se lleva con él, entonces por eso he venido aquí, para estar con él y poder tomar más confianza y eso. Mis hermanos si se llevan muy bien con él.

En el reino de la magia no se para ni un minuto. Siempre hay muchas cosas que hacer: manualidades, arreglar cosas, pintar las fachadas de los carromatos, cuyo diseño original es de Georgi, ensayar para la función de circo del domingo, reciclar... Y cuando el calor aprieta, pues a la piscina. Gregorio nos cuenta cual es el futuro de este proyecto.

Bien, esto algún día, algún día, en el futuro, cuando pasen 15 o 20 años, cuando consiga pagarlo, se convertirá en una residencia para este tipo de chicos, para que sus padres y sus familias sean capaces de atenderse. Sus padres mayores puedan también vivir aquí y entre todos cuidarse como si fueran pequeñas familias. Cuidar a todos estos chicos, porque el miedo más grande que tenemos nosotros, el miedo más grande y la tristeza más grande, es pensar que haremos con ellos cuando se queden solos. Y así, estamos preparando un futuro para nuestros hijos, para que puedan vivir aquí y ser felices a su manera, sin depender del Estado ni de nadie, de ellos mismos.

Gregorio cree que si hoy cuida él de los hijos de otros, en un futuro, cuando él ya no pueda, otros cuidarán del suyo. Mientras, en este lugar rodeado de montañas, unos niños viven, por unos días, disfrutando de naturaleza y de la magia de un circo surgido entre montañas. Mientras, unos adultos con corazón de niños, van convirtiendo sus sueños y esperanzas en realidad.